La salud cardiovascular de las mujeres se ve afectada por factores de riesgo comunes a la especie humana, tales como dislipidemia, diabetes, obesidad, tabaquismo y estilo de vida sedentario. La mayoría de ellos son reversibles o evitables a través de una alimentación sana y otros hábitos de vida saludables.
Sin embargo, existen otros que son propios de las mujeres debido a su condición biológica, que no siempre son evitables. Entre ellos, preeclampsia, menarquia prematura, síndrome de ovario poliquístico y menopausia prematura.
En el caso de la preeclampsia, se trata de una afección que combina hipertensión de reciente comienzo, o el empeoramiento de una hipertensión preexistente, con niveles altos de proteína en la orina que indican daño renal (conocido como proteinuria) después de las 20 semanas de gestación.
La forma definitiva de tratar la preeclampsia es la inducción del parto por vía natural o cesárea, ya que la ausencia del feto reduce la presión arterial y permite atender las otras complicaciones sin afectar a la criatura.
Cuando se usa el término menarquia prematura, se refiere al inicio de la pubertad de manera precoz: la menstruación aparece antes de los 8 años de edad o alrededor de esta edad. Esto rompe con la edad regular de aparición, que suele ser a los 12 años, y que genera un adelanto del desarrollo físico y hormonal de la niña.
Otro factor que afecta la salud cardiovascular de las mujeres es el síndrome de ovario poliquístico, un problema hormonal habitual en la edad reproductiva. Los signos principales de esta afección son: ausencia de períodos menstruales, períodos menstruales más largos, exceso de la hormona andrógeno, entre otros.
En tanto, la menopausia prematura se refiere al cese permanente de la menstruación antes de los 40 años de edad, básicamente porque los ovarios ya no liberan óvulos de forma regular y esto reduce las hormonas reproductivas.


Leave a Reply